
Cuarzo vs. Cerámica: ¿Cuál es realmente la mejor opción para sus animales?
Si está pensando en instalar sistemas de calefacción para ganado o crías, probablemente se encontrarará frente a dos opciones: emisores de cerámica o lámparas infrarrojas de cuarzo. En teoría, los emisores de cerámica parecen ser la mejor opción, ya que son económicos y emiten un calor constante y suave. Pero hay un problema: tardan mucho tiempo en calentarse y desperdician mucha energía solo para calentar el aire a su alrededor.
Cómo funciona realmente el calor
Las lámparas de cuarzo funcionan de manera diferente. Piénselo como el sol: dentro de ese tubo de cuarzo de alta pureza hay un filamento de tungsteno que emite radiación directamente hacia los animales. No intenta calentar primero toda la habitación; simplemente calienta directamente a los animales. Es muy rápido. De hecho, se encienden casi instantáneamente. Puede conectarlo a un termostato, y se encenderán y apagarán sin ese retraso molesto que ocurre con los emisores de cerámica.
¿Voy a poder usarlos durante mucho tiempo?
He visto cómo los calentadores de cerámica se rompen debido al estrés de calentarse y enfriarse constantemente. Se agotan rápidamente. Los tubos de cuarzo son más resistentes, incluso en un establo polvoriento. Pero tenga cuidado: no toque el vidrio con las manos desnudas. Los aceites de su piel pueden crear puntos calientes en el tubo, lo cual suele ser la causa de su destrucción.
Sí, tendrá que pagar un poco más por los calentadores de cuarzo. Pero mantienen su eficiencia a lo largo del tiempo. Además, son mucho más eficientes. Notará la diferencia en su factura eléctrica, ya que no tendrá que pagar por calentar todo el establo, sino solo a los animales.
Algunas cosas a tener en cuenta
Instalarlos es sencillo. Por lo general, encajan perfectamente en las tomas estándar, así que puede reemplazarlos fácilmente por los antiguos calentadores. Pero recuerde: los calentadores de cuarzo emiten mucho calor. Si los coloca demasiado cerca, podría causar problemas: podría quemar a los animales o, peor aún, incendiar el material de acomodo. Tómese un momento para pensar bien en la altura donde los colocará y en cómo protegerlos. De esa manera, evitará la creación de puntos calientes peligrosos.