
Deje de desperdiciar dinero calentando el techo: una forma mejor de calentar su granja avícola
Seamos honestos: la mayoría de las granjas avícolas antiguas son, en realidad, lugares donde hay mucho viento frío. Cuando se enciende la calefacción, el aire caliente asciende directamente hacia el techo, y las aves siguen teniendo frío en el suelo. Es frustrante, y además reduce sus ganancias.
La buena noticia es que no necesita derribar las paredes ni gastar una fortuna en reformas. A veces, la solución más sencilla es reemplazar las bombillas antiguas por lámparas infrarrojas de alta eficiencia. Es un cambio sencillo que permite mantener a los animales calientes, sin que la factura de electricidad suba excesivamente.
El truco está en cómo funciona el calor.
La mayoría de los calentadores intentan calentar el aire. Pero el aire se mueve, se escapa… Las lámparas infrarrojas son diferentes: en lugar de luchar contra el viento frío, envían calor directamente a los animales. Es como estar bajo el sol en un día otoñal: se siente el calor de inmediato, incluso si el aire a nuestro alrededor está frío.
Dependiendo de la altura de sus techos, deberá elegir entre emisores de onda corta o media. Las ondas cortas son ideales si su lugar tiene mucho viento frío, ya que el calor penetra mejor en el aire frío. Pero tenga cuidado con dónde coloca las lámparas; no quiere quemar la piel de las aves.
Elija las lámparas adecuadas.
Al elegir las lámparas, preste atención a su potencia y al área que cubren. Las lámparas de alta potencia crean una “zona de calor” concentrada, lo cual es ideal para mantener a los polluelos o terneros calientes y felices.
Pero tenga en cuenta algo importante: revise primero sus cables eléctricos. Si pasa de usar bombillas de 150W a lámparas infrarrojas de alta potencia, es posible que necesite reparar los interruptores eléctricos. Asegúrese de que la tensión sea la adecuada para las lámparas. De lo contrario, los filamentos se quemarán mucho más rápido de lo normal, y tendrá que cambiarlas con frecuencia.
El equilibrio perfecto.
Nada es perfecto. Estas lámparas se calientan mucho. Si las coloca demasiado bajas, corre el riesgo de quemar a sus animales. Si las coloca demasiado altas, el calor pierde su efectividad. Se trata de encontrar el equilibrio entre la potencia y la altura del techo.
Si quiere facilitarse la vida, utilice controladores regulables. De este modo, a medida que los animales crecen y necesitan menos calor, puede reducir la intensidad del calentamiento. Es un detalle pequeño, pero marca la diferencia entre una instalación que apenas funciona y otra que realmente sirve para sus necesidades.